COPREV ENTRE LA DESIDIA Y LA INDOLENCIA

Las trabajadoras del Consejo de Prevención de las Violencias —COPREV— con la tutela gremial de la Asociación Trabajadores del Estado reunidas en asamblea se declararon en estado de asamblea con retención de servicios hasta que se les abonen sus sueldos, tras cuatro meses sin percibir sus salarios y cumpliendo tareas como sí.

La situación de las compañeras del COPREV es muy similar a la que sufren cada contratado/a de obra, una modalidad que es una de las formas de precarización más abusiva, atento que se somete a los trabajadores/as a cumplir obligaciones y responsabilidades sin tener ninguno de los derechos que garantiza la ley laboral.

Las trabajadoras del COPREV, quienes atienden población vulnerable víctima de múltiples violencia, cumplen funciones mediante esta figura contractual, es decir en condiciones precarias sin obra social y percibiendo un sueldo bastante inferior en relación con el que perciben otras profesionales que cumplen funciones análogas en otros organismos vinculados a la temática que aborda el COPREV. En este sentido ATE viene reclamando al gobierno no sólo agilizar el pago a quienes están con esta modalidad de contrato sino que además presente un plan de regularización que ponga fin a esta nefasta figura.

El compromiso que no fue

Esta medida de protesta llega tras numerosos hechos que además de llenar de indignación y enojo a las trabajadoras han dejado como huella indeleble la desidia y la indolencia con la que se han ocupado distintos funcionarios y funcionarias de esta situación.

En el mes de enero del corriente año la ministra de Desarrollo Social recibió a una delegación de la ATE, en ese contexto se le planteó la situación del COPREV y la repuesta de Ésta fue que para Ella era un tema prioritario y que estaba comprometida con resolver cuanto antes el pago de las compañeras. No obstante estas palabras durante febrero y marzo el expediente de pago casi no avanzo ni una pizca.

“El 15 de abril a más tardar cobran”

Antes de finalizar marzo y ya con reclamos insistentes una alta autoridad del ministerio accedió a mantener una reunión con las compañeras en la sede del COPREV, allí además de pedir disculpas por las demoras se comprometió a que “a más tardar el 15 de abril de 2018” las trabajadoras recibirían sus sueldos. En ese contexto nos volvimos a reunir con ese funcionario asumiendo un nuevo compromiso que el viernes 12 de abril les pagarían a las trabajadoras,  cuanto más lunes o martes de la semana subsiguiente. Llegaron los días y las fechas aludidos y de pago nada.

“Con el decreto en 48 horas les podemos pagar”

Tras nuevos reclamos y pedidos de explicaciones el viernes 20 de abril las trabajadoras se hicieron presentes en el Ministerio de Desarrollo Social para pedir algún tipo de certeza sobre el pago de sus sueldos. Allí fueron recibidas por un nuevo funcionario del ministerio, quien nos dio una explicación lábil y se comprometió a dos cosas, primero impulsar la firma del decreto de aprobación de los contratos y segundo resolver el pago en 48 horas tras la firma del mismo. Pasaron “14 días” hasta que finalmente se firmó el decreto, en ese contexto le empezamos a solicitar que se cumpla con la otra parte del compromiso que era sacar el pago en 48 horas, esto tampoco fue cumplido.

En ese derrotero de pedidos y consultas de un momento este funcionario en cuestión dejo de responder los mensajes, horas después entendimos porque, ya que mientras las compañeras esperaban noticas de pago les notificaron que había un error en el expediente y que el decreto de aprobación (ya firmado por el gobernador y ministra) había que modificarlo, volviendo nulas las facturas que ya había presentado, haciéndoles saber que tenían que esperar el nuevo decreto para iniciar nuevamente el trámite de cobro.

Un error administrativo absolutamente ajeno a las trabajadoras y que no fue advertido en ninguna de las instancias administrativas, incluyendo la ministra de Desarrollo Social y el Gobernador y que fue advertido cuando sólo restaba efectivizar los sueldos.

Sin sueldos y cansadas de compromisos no cumplidos

Resulta muy difícil, casi imposible, poder transmitir todos los sentimientos de las compañeras y las sensaciones que tenemos desde el sindicato ante esta incalificable situación, a modo de graficar parte de estos es que decimos que todo lo que rodea estos hechos va de la desidia a la indolencia. En ese sentido llamamos a la reflexión a quienes pueden resolver todo esto, que muestren sensibilidad y se muevan con la celeridad que exige la situación.

Por todos estos hechos lamentables es que en asamblea las compañeras resolvieron esta medida de acción, cansadas de compromisos que parecen escritos en el agua y  con palabras que nunca se cumplen.

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